CNB Contemporanea

Cursos y talleres | Taller de poesía y collage

Primer y tercer miércoles de cada mes a las 18.30
Taller de poesía y collage
A cargo de Alejandra Correa y Claudia Contreras

Arte de fragmentos, el collage propone un procedimiento que fue aplicado en diversas disciplinas artísticas: la escritura, el arte visual, la música, el video.
Este taller consiste en seis encuentros quincenales para crear collage a partir de la visión del mundo de diferentes poetas latinoamericanos. Palabra e imagen permiten definir nuevos campos semánticos que alimentan la escritura y que recrean el encuentro con la materialidad.
Los poetas elegidos para este recorrido del verano al otoño: Clarice Lispector, Arnaldo Calveyra, Olga Orozco, Federico García Lorca, Juana de Ibarbourou y César Vallejo.

Segundo Encuentro: 19 de febrero de 2014
Arnaldo Calveyra

La poética de Calveyra con sus paisajes de infancia en Entre Ríos y el recuerdo de la Naturaleza, la luz y sus formas -revisitados en la distancia de su vida parisina- son una llave para incorporar al collage, la dimensión de la memoria personal y del espacio como pliegue.

Canción del marinero inmigrante
Arnaldo Calveyra
Vine una, dos veces,
aquí me quedé,
me conquistaron las veredas de Ensenada:
desparejas, era como
caminar en cubierta sobre un mar huracanado
ir perdiendo la memoria
es dejar un día de crear distancia,
ya no ser artefacto del mar
una vez, en una costa del sur,
logré escribir sobre una ola,
y fuimos varios en leerla,
la palabra palabra
por ese entonces era joven
y capaz de apagar un faro con un dedo,
las rocas aullaban escondites,
para las sirenas yo no era un marinero
de un mar cualquiera
me tendía a dormir
y las gaviotas lo borraban al sol
con dos alas,
impresión perpetua
de estarme vistiendo
para una fiesta
pequeña mandrágora de mi bolsillo,
fui yo quien abrazó al mansuela
del que todos se apartaban
en el puerto de Sydney
pero nunca lloré:
una vez que se empieza,
¿qué razones hay para dejar de llorar?
de un tío irlandés
heredé la palabra oblivion,
la encontré entre varios objetos
a mí destinados
a la muerte de ese human being,
amaneceres en hilachas,
días y noches en que el cielo
hiede a rata muerta
América la ofrecida, me digo
mirando el yuyal incesante
morir será
encender una lámpara
en la casa desconocida.

Tercer encuentro: 5 de marzo
Olga Orozco

Proponemos la actividad a partir de la obra de la poeta argentina Olga Orozco, recortando su relación con el mundo de las profundidades: los espíritus, los sueños, los poderes adivinatorios, la lectura del tarot y las runas.
La propuesta incluye escribir un poema-collage y realizar collages a partir de imágenes relacionadas con su universo poético.

No han cambiado y son otros
Mi abuela fue una hechicera blanca que heredó en cada piedra un altar de los druidas
donde oficiaba a medias con la luna sus ceremonias blancas.
Encendía las lámparas de un soplo,
bordaba las historias más hermosas con las hebras más largas del invierno
y evaporaba brujas tan sólo con mondar sin miedo una naranja.
Su mundo era un fanal iluminado por rayos y centellas
que guardaban distancia frente al ojo temible del alcanfor y de la naftalina.
Devanó las madejas de los encantamientos en las torres de sombríos castillos
y las puso en su arcón, bajo la forma de una trenzas doradas,
junto con los retratos de los invisibles
y los lentos, fervorosos plumajes de la leyenda y la paciencia.
Con su mirada de agua que se va disolvió enfermedades como flores de fuego,
como encajes de nieve,
y salvó del infierno muchas almas de vivos y de muertos
regateando en voz baja con los santos hasta el amanecer.
Se fue por un jardín con su dócil cortejo de pájaros, de locos y de duendes.
Lo anunciaron los perros.
Cuando llueve me deja una tisana hirviente y un ramito de espliego.

(…)
Ellos vuelven y ocupan sus lugares junto a estas ventanas, esta mesa, este lecho;
vuelven con grandes trozos de paredes y muebles y paisaje disueltos
y construyen con extraños escenarios que intercalan a través de los años.

No han cambiado y son otros:
compartieron conmigo los fulgores y los rasguños de este lado.
No han cambiado y son otros:
una opaca polilla, un objeto que cae, la rama que golpea contra el vidrio,
este frío que corre por mi cara.
Es posible que intenten como yo la aventura de violentar el tiempo,
de mezclar las barajas del presente, del porvenir y del pasado.
No han cambiado y son otros.
No es museo de cera la memoria.

Cuarto encuentro: 19 de marzo
Federico García Lorca 

En este encuentro nos trasladamos a España, para recorrer los caminos de Federico, su rica poesía, la musicalidad de la lengua, sus búsquedas y pasiones.

Romance de la luna, luna
La luna vino a la fragua
con su polizón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
—Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
—Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
—Huye, luna, luna, luna,
que ya siento los caballos.
—Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

Quinto encuentro: 9 de abril (en abril, los encuentros se llevarán a cabo el segundo y cuarto miércoles a raíz de los feriados)
Juana de Ibarbourou

En esta oportunidad, leemos a esta poeta uruguaya, celebrada por Hispanoamérica en las primeras décadas del siglo XX. Los elementos modernistas de su poesía, de los que se va alejando a lo largo de su vida, las imágenes teñidas por la naturaleza y lo mitológico, la sencilla construcción de sus rimas.

Raiz salvaje

Me ha quedado clavada en los ojos
la visión de ese carro de trigo
que cruzó rechinante y pesado
sembrando de espigas el recto camino.

¡No pretendas ahora que ría!
¡Tu no sabes en qué hondos recuerdos
estoy abstraida!

Desde el fondo del alma me sube
un sabor de pitanga a los labios.
Tiene aún mi epidermis morena
no sé que fragancias de trigo emparvado.

¡Ay, quisiera llevarte conmigo
a dormir una noche en el campo
y en tus brazos pasar hasta el día
bajo el techo alocado de un árbol!

Soy la misma muchacha salvaje
que hace años trajiste a tu lado.

Sexto encuentro: 23 de abril
César Vallejo

Este último encuentro se lo dedicamos al gran poeta peruano César Vallejo, uno de los más grandes innovadores de la poesía en lengua castellana del siglo XX.

Yeso

Silencio. Aquí se ha hecho ya de noche,
ya tras del cementerio se fue el sol;
aquí se está llorando a mil pupilas:
no vuelvas; ya murió mi corazón.
Silencio. Aquí ya todo está vestido
de dolor riguroso; y arde apenas,
como un mal kerosene, esta pasión.

Primavera vendrá. Cantarás «Eva»
desde un minuto horizontal, desde un
hornillo en que arderán los nardos de Eros.
¡Forja allí tu perdón para el poeta,
que ha de dolerme aún,
como clavo que cierra un ataúd!

Mas… una noche de lirismo, tu
buen seno, tu mar rojo
se azotará con olas de quince años,
al ver lejos, aviado con recuerdos
mi corsario bajel, mi ingratitud.

Después, tu manzanar, tu labio dándose,
y que se aja por mí por la vez última,
y que muere sangriento de amar mucho,
como un croquis pagano de Jesús.

Amada! Y cantarás;
y ha de vibrar el femenino en mi alma,
como en una enlutada catedral.

Encuentro anterior:

Primer encuentro: 5 de febrero
Clarice Lispector

La propuesta es que, a partir de su libro de prosa poética Agua Viva, indaguemos en las imágenes de esta autora de cuentos, novelas y poesía, nacida en Ucrania y radicada en Brasil.
Agua viva (fragmento)
“Ahora adivino que la vida es otra. Que vivir no es sólo desarrollar sentimientos gruesos —es algo más sortilégico y más grácil, sin por eso perder su fino vigor animal. Sobre esa vida insólitamente atravesada tengo puesta mi pata que pesa, haciendo así que la existencia fenezca en lo que tiene de oblicuo y fortuito y sin embargo al mismo tiempo sutilmente fatal. Comprendí la fatalidad del acaso y en eso no existe sino contradicción.
La vida oblicua es muy íntima. No digo más sobre esa intimidad para no herir el pensar-sentir con palabras secas. Para dejar eso, oblicuo, en su independencia desarrollada.
Y conozco también un modo de vida que es suave orgullo, gracia de movimientos, frustración leve y continua, de una habilidad de esquivamiento que viene de largo camino antiguo. Como señal de rebelión apenas una ironía sin peso y excéntrica. Tiene un lado de la vida que es como en el invierno tomar un café en la terraza dentro del frío y abrigada en lana.
Conozco un modo de vida que es sombra leve desatada al viento y balanceándose levemente en el suelo: vida que es sombra fluctuante, levitación y sueños en el día abierto: vivo la riqueza de la tierra.”

Ministerio de Cultura - Presidencia de la Nación