Por Carlos Ulanovsky
Estuvieron y están. Morochas y rubias, castañas y pelirrojas, con formas y cirugías o sin ellas; chiquilinas o adultas; en la cocina o en el living; en el llano de las reflexiones o en la cumbre de las noticias, las mujeres de la televisión son un clásico, una referencia ineludible, una imagen incomparable, un color tentador, un paisaje único.
Del blanco y negro a la imagen cromática, de la tecnología más elemental a la digitalización, el género femenino le aportó enormemente, y en forma permanente, al género televisivo.
Románticas y escuchadoras, prácticas y polémicas, agrias y dulces, audaces y actuales, sexys y anónimas, políticas y familiares, las mujeres de la televisión son cabal representación de una expresión social que sigue creciendo en poder, autoridad cultural y valores como realización, inteligencia, pensamiento y liderazgo.
La selección de fragmentos que he realizado para la presente exposición no es sino un reflejo de un proceso que lleva lo que la televisión tiene de vida: 60 años en este 2010. En estas décadas de cambios notables, espectaculares y continuos, las señoras, señoritas, damas y niñas de la pantalla fueron cambiando al paso de los inexorables dictados de la realidad. Este continuado de imágenes intenta capturar esos saltos, asaltos y sobresaltos.
Aunque todavía son muchas las diferencias de lugares y sueldos en relación a los hombres, a pesar de que abunden los contenidos sexistas, las cámaras que se regodean en las entrepiernas, los exabruptos machistas que ponen en duda la tan proclamada igualdad y se reiteren los intentos de mostrar a la mujer como un estereotipo a conveniencia, sociedad y televisión, vida y contenidos se van reconociendo en caminos de cambio.