LAS MUJERES Y LA RADIO

Por Carlos Ulanovsky

Desde su inicio en 1920, la radio argentina ofreció a las mujeres precisos y tentadores lugares. Las mujeres respondieron aportando voces y miradas distintas. Desde Blackie a Betty Elizalde, desde Magdalena Ruiz Guiñazú a María O’Donnell, desde Niní Marshall a Elizabeth Vernaci, ahí estuvieron todas, con diferentes tonos y estilos, hasta ganarse legítimamente el espacio que hoy tienen. Para la presente exposición he realizado una selección de archivos sonoros que da cuenta de la abundante y enriquecedora presencia femenina en la radio en cuatro diferentes etapas: las décadas del 20 y 30; del 40 y 50; de los años 60,70, 80 y 90 y del 2000.

Aunque todavía, en general, los cargos formales les pertenecen a los hombres, aparecen actualmente en la gestión y en la ejecución, numerosas mujeres.  Además de la tarea de poner la voz, la estética propia o el corazón frente a los micrófonos o cercanos a ellos. Reconocidas por su precisión y por su fuerte capacidad de trabajo; dedicadas y cada vez más seguras en algunas especialidades, son mayoritariamente mujeres las que llevan adelante la compleja tarea de producción, como así también, es considerable el cupo de chicas que con ingenio, manos prácticas y veloces, se dedican a la operación técnica o a la búsqueda de la información en la calle. El de las movileras es un fenómeno en el que las mujeres demuestran rapidez, creatividad y, tantas veces expuestas a situaciones imprevistas y riesgosas, un enorme sacrificio laboral. Ni hablar de las que eligieron tareas de locución,  animación, presentación de discos y conducción de programas, en donde revelan habilidad, conocimiento, opinión, y una influencia significativa  en discusiones o  debates. En cualquiera de esas funciones las mujeres de la radio demuestran  enormes virtudes y un estilo diferente al de los hombres en el trato con sus pares o subordinados y visiones emocionales particulares y valiosas.
Raro es que hoy en día alguien prescinda de la radio como uno de sus principales vehículos informativos. Y es más extraño todavía no encontrarse en ese camino con una mujer que, desde el micrófono, proponga, relate e ilumine el momento que vivimos.

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