Mauricio Rugendas, Retrato de María Sánchez de Mendeville, 1845, gentileza Museo Histórico Nacional.
Mujer indígena de espaldas, Archivo del Museo Etnográfico “Juan B. Ambrosetti”, FFyL, UBA.
A diferencia de las figuras alegóricas, donde el cuerpo femenino encarna ideas generales, el retrato alude al sujeto singular, al nombre propio. En el costado izquierdo del muro se ubica el retrato que Mauricio Rugendas hizo de Mariquita Sánchez de Thompson en 1845. En la historia del arte argentino esta pintura es importante por considerarse el primer retrato romántico del Río de la Plata. En nuestro guión curatorial, la efigie de Mariquita alude al retrato como privilegio de las clases acomodadas. En efecto, éste estaba reservado para las damas de sociedad, que tenían el don del ocio y la individualidad. Al lado de esta pintura, aparece una serie de fotografías donde se ven mujeres anónimas, o en grupo, realizando tareas típicas, llevando vestimentas representativas o situadas en un hábitat característico. En contraste al retrato burgués, las mujeres pobres, las negras y mulatas, las indias, sólo aparecen en plural bajo las diversas iconografías del costumbrismo o la etnografía. La circulación de este tipo de ilustraciones empalmó con la demanda de exotismo que encuadraba la mirada europea hacia América.
Grete Stern, de la serie Aborígenes del Gran Chaco, 1964.