MADRES EN LUCHA

El final de la Marcha de la Resistencia fue público pero también privado. Cada Madre entregó a un integrante de HIJOS su pañuelo. “Las Madres, esas mujeres gigantes por ser mujeres comunes, nos han enseñado que se puede convertir el dolor en pasión, y la impotencia en una potencia arrolladora. Nos han enseñado que el amor es un arma poderosa de la que el enemigo no sabe cómo librarse. Simplemente nos comprometemos aquí, ante todos ustedes,  ante estas Madres valerosas, ante esta plaza que ha visto tanta historia, a intentar hacer honor a este pañuelo y llevarlo a la victoria”

Palabras leídas por los integrantes de HIJOS (Hijos e Hijas por la Identidad la Justicia contra el Olvido y el Silencio) el viernes 6 de Diciembre de 2002. Fuente: Página 12

Si el borramiento de las barreras que pretenden separar lo privado de lo público distingue el accionar de las mujeres en la historia, como afirmamos en la Introducción, la figura de las Madres de Plaza de Mayo constituye una eficaz clave de lectura: ¿Cuál sería la pertinencia de distinguir allí maternidad y acción política? Si en el primer piso su presencia carga de urgencia amorosa –y de nuevos valores- al ámbito de lo público, en el segundo piso articula diferentes organizaciones de madres en lucha, donde una preocupación personal se vuelve militancia.

[VER VIDEO. Las Madres de Plaza de Mayo claman por sus hijos frente a periodistas extranjeros durante el Mundial 78, fragmento. Gentileza Archivo Nacional de la Memoria]
Primera denuncia de las Madres de Plaza de Mayo 1977

La primera denuncia de las Madres de Plaza de Mayo en los medios data de 1977. Este hecho le costó la vida a Azucena Villaflor.

En esta sala, el muro frontal es ocupado en toda su extensión por el tristemente célebre documental que registra a las Madres pidiendo auxilio, en plena dictadura, a un grupo de periodistas extranjeros. Esa sola escena se repite en bucle incesantemente, y su ruego desesperado oficia como una suerte de ostinato que da la clave general de este espacio.

[VER VIDEO. Trilogía madres en lucha, fragmento.]

En el muro contiguo, se presenta un documental que en varias pantallas cuenta tres historias encadenadas. Allí habla Susana Trimarco quien, a partir de la búsqueda desesperada de su hija secuestrada por una red de trata, ha unido en su lucha a otras mujeres y ha logrado rescatar a otras víctimas. Habla Rosa González quien, a partir de su hogar devastado por la adicción al paco de su hijo adolescente, ha organizado a otras madres hacia una conciencia social –y no solamente personal- de este flagelo. Habla Sofía Gatica, una de las madres de la población cordobesa de Ituzaingó, que se han levantado contra la prepotencia de las corporaciones sojeras cuyo uso indiscriminado de agroquímicos ha condenado al pueblo a la enfermedad o la muerte prematura. Cercano a este documental, aparecen las voces de algunas mujeres, indígenas y criollas, que forman parte de pequeños movimientos que luchan por sus tierras, contra los desmontes, las expropiaciones y los incendios premeditados.

Se formaban remolinos de viento y fuego: las llamas nos encerraron a mis hijos y a mí. Llorábamos desesperados y nos abrazábamos, creí que nos moríamos.

Gladis Escobar forma parte de un pequeño grupo que se dedica a denunciar los desmontes e incendios intencionales ante los medios y ONGs, Tres Isletas, Chaco, 2007

[Leer más frases]

Al final de este muro se exhibe el registro del caso Maria Soledad Morales. Junto a la información de prensa (1990-2000) se exhibe un doble retrato (2002, 2008) realizado por Res (Raúl Stolkiner) de Marta Pelloni, la “madre” que lideró a la comunidad contra la impunidad del poder.

Marta Pelloni

RES, Marta Pelloni, 2002-2008.

En la acción de todas estas mujeres se escucha también una nota persistente: no tenemos miedo, no nos van a detener.

La acción política es reclamada desde otras urgencias, y ese grado de necesidad implica intensidades particulares. No se trata de valentía sino de un esfuerzo por ignorar al miedo. El arrojo es en ellas una práctica, no una virtud del ser. Ernesto Sábato dijo alguna vez: “Siempre habrá un hombre tal que, aunque se derrumbe su casa, estará preocupado por el universo; siempre habrá una mujer tal que, aunque se derrumbe el universo estará preocupada por su casa”. La acción de estas mujeres revela la falacia de esta dicotomía romántica. En todo caso, hacer frente al derrumbe de sus “casas” les ha revelado la ineficacia de la política como discurso “universal”.

Fotografías de los detenidos-desaparecidos

Las fotografías de los detenidos-desaparecidos se constituyeron en un discurso visual de la resistencia. No es casual que las madres que buscan a sus hijas, sustraídas en democracia por las redes de trata, apelen a la misma forma de denuncia pública. Fotografías: Tony Valdez, 2008.


Casa Nacional del Bicentenario 200bicentenario Nuestra Cultura Secretaria de cultura