FEMINISMO

En la exposición de las mujeres el feminismo no es asumido como una perspectiva curatorial general, sino tratado como un fenómeno histórico, de enorme relevancia, pero formando parte de la muestra en tanto un proceso articulado con otros en un mapa plural.
Esta sala está, a diferencia de otras, organizada según un claro criterio cronológico, y el material documental se acompaña con un texto de extensión considerable. El estudio del feminismo en Argentina exige tanto una consideración de sus parentescos con el desarrollo de prácticas e idearios en el plano internacional, así como de sus rasgos específicos en la historia nacional. Es por esto que hemos dividido su evolución en cuatro etapas, sumando -a los consabidos tres períodos del feminismo internacional- los movimientos de mujeres simbolizados en la figura de Eva Perón. Sabemos que la perspectiva feminista no admite fácilmente su incorporación, debido a que las ideologías en torno a los roles de las mujeres durante el primer peronismo fueron contradictorias, sin embargo resulta necesario aludir a estos procesos sociales que no resultaron indiferentes al desarrollo del feminismo en Argentina.

En el espacio, las cuatro etapas conforman cuatro muros independientes. En el centro de la sala, una secuencia de publicaciones avanza al compás de esta misma organización cronológica. El protagonismo dado a las ediciones (libros, revistas, programas, panfletos, etc.) destaca lo que fue un medio fundamental en la difusión de los idearios feministas.

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Afiche del Primer Congreso Femenino Internacional Afiche del Segundo Congreso Feminista Internacional 2010

Afiche del Primer Congreso Femenino Internacional, Buenos Aires, Mayo de 1910.
Afiche del Segundo Congreso Feminista Internacional, Celebración del Centenario del Primer Congreso Femenino Internacional de la Republica Argentina, Buenos Aires, 19 al 2 de mayo de 2010.

Estos afiches, del Congreso Feminista Internacional convocado desde la Argentina en 1910 y en 2010, sirven de clave para presentar una historia del feminismo pensada desde el presente. Como hemos afirmado, en esta muestra apostamos a que la comprensión contextual del significado de ciertos fenómenos del pasado contribuya a desmitificar algunos estereotipos persistentes.

El feminismo como categoría general abarca una gran diversidad de teorías y de prácticas que resisten o enfrentan situaciones de inequidad o injusticia basadas en la diferencia sexual. Cualquier mujer de libre pensamiento que hoy declara no ser feminista, probablemente lo hubiera sido en 1900. Luego de todos los derechos conquistados durante el siglo XX, las luchas de las mujeres continúan hoy apuntando a la persistencia de la discriminación en los márgenes económicos y sociales del capitalismo globalizado. El feminismo histórico, más que una nómina de logros adquiridos, puede convertirse en una herramienta para pensar críticamente el presente.

1. Las pioneras

A fines del siglo XIX, con las transformaciones económicas y los flujos de inmigración masiva, llegaron también las ideologías feministas. Si bien sus antecedentes se hundían atrás en el tiempo, el movimiento había adquirido autonomía a través del reformismo sufragista, que propugnaba la igualdad jurídica y política de la mujer ante la ley. En la Argentina, las figuras pioneras fueron en su mayoría militantes socialistas, anarquistas o librepensadoras que reconocían la especificidad de la lucha femenina pero también su vinculación con el sistema de explotación capitalista.

Julieta Lanteri

Julieta Lanteri, 1920, AGN.

No admito amos ni quiero ser patrona. Todos somos iguales. No quiero propiedades ni quiero matar para conservarlas. La tierra entera es nuestra patria.
Julieta Lanteri, 1908

Si bien las pugnas por el voto femenino fueron generalmente encabezadas por mujeres con formación intelectual y nombre propio, en tanto las huelgas y reclamos por derechos laborales sostenidas por cientos de mujeres cuyos nombres se han perdido, el sentido de estas luchas era común. La asociación entre las reivindicaciones feministas y anticapitalistas continúa resonando hoy en algunas prácticas políticas contemporáneas, como las que llevaron a cabo las trabajadoras de la empresa Bruckman luego de los levantamientos populares de Diciembre de 2001.

Obreros y obreras toman un fábrica textil 1964 Trabajadoras Bruckman

Obreros y obreras toman una fábrica textil en Berisso, 1964.
Las trabajadoras de Bruckman. Foto: Gustavo Mujica. Archivo Página 12.

Algunos estudios sobre el feminismo en la Argentina y América Latina destacan el papel distintivo jugado por los idearios y las prácticas del anarquismo. Desde este marco, la situación de injusticia y subordinación que sufre la mujer en el terreno público es consustancial al que sufre al interior de las estructuras familiares y domésticas. “Ni Dios, ni patrón, ni marido” fue el lema anarcofeminista. Ya a fines del 1800 algunas anarquistas plantearon temas como el amor libre, el divorcio y las denuncias de violencia familiar, que cobrarían relieve público décadas más tarde. La concepción del patriarcado como sistema opresivo no refiere necesariamente a una dicotomía entre varones privilegiados y mujeres infelices sino a un régimen de control social que nos afecta a todos.

2. Eva Perón

¡Qué bueno!, aunque venga del gobierno peronista.
Alicia Moreau de Justo, líder del Partido Socialista, 1947

 

Si bien Eva Duarte no coincidía con el perfil político de las pioneras feministas, su figura simbolizaba el logro de derechos por los que ellas habían luchado durante décadas. Las mujeres hicieron entonces su primera aparición masiva en la arena pública. No obstante, el discurso del peronismo resguardaba también el ideal secular de la mujer maternal y hogareña, sin lograr desmontar el estereotipo patriarcal que divide esencialmente el ámbito femenino de la casa del espacio público de la política. La movilización de las mujeres perdió autonomía al definirse como rama femenina del Partido, pero ganó influencia y visibilidad legitimada por el ejemplo de Evita, una mujer que para muchos encarnaba la transgresión a los roles tradicionales.

Alicia Moreau de Justo 1939Mujeres en la inauguración de una unidad básica del PJ 1950

Alicia Moreau de Justo en el auditorio del Partido Socialista, Buenos Aires, 1939, AGN.
Mujeres en la inauguración de una unidad básica del PJ, Buenos Aires, c. 1950, AGN.

3. Los años 60

 

NO ME LIBEREN, YO ME BASTO PARA ESO

En el plano internacional se reconoce una segunda ola del feminismo en el contexto combativo de los 60. En paralelo a las guerras de liberación nacional en el Tercer Mundo, las llamadas minorías, los que no tenían voz, las mujeres, los negros, los jóvenes, emergieron como nuevos actores sociales y reclamaron su derecho a hablar por sí mismos.

LO PERSONAL ES POLITICO

Desde las tomas de universidades y fábricas, hasta la revolución sexual y el movimiento hippie, la rebelión política se alió a la búsqueda de valores alternativos y formas de vida cotidiana alejados de los mitos de felicidad del consumismo capitalista. El reclamo por la abolición de las barreras que separan la vida privada de la trascendencia pública recogía experiencias que venían signando hacía décadas las luchas de las mujeres. En la revolución cultural de los 60 el feminismo se volvió patrimonio general.

Con la ropa “unisex”

Con la ropa “unisex” el paso de la casa a la calle deja de estar mediado por esos largos tiempos de acicalamiento que la mujer debía cumplir en su rol de objeto de deseo y adorno social. También se acorta la distancia entre el cuerpo vestido y el desnudo con la minifalda, símbolo ubicuo de una sexualidad liberada de ritos y tabúes. Fuentes: revista Claudia, 1966; revista Femirama, 1969; revista Primera Plana, 1966.

Durante los años 60, el Instituto T. Di Tella, aglutinó en Buenos Aires las tendencias artísticas de vanguardia. Bajo las influencias del arte Pop, Marta Minujín, Dalila Puzzovio, Mary Tapia y otras creadoras pusieron en diálogo las artes visuales con los lenguajes de la moda y el diseño, vinculados al cuerpo y a la vida cotidiana.

Dalila Puzzovio, Salud, dinero y amor, 1967-1998 Marta Minujín, fotografía de la obra La pieza del amor

Dalila Puzzovio, Salud, dinero y amor, 1967-1998, de la serie Dalila Doble Plataforma.
Marta Minujín, fotografía de la obra La pieza del amor en el atelier de la artista en Paris, 1963.

Hacia fines de la década, en un clima de violencia creciente, el arte contemporáneo argentino se volcó cada vez con mayor énfasis hacia contenidos sociales y políticos. En “Tucumán Arde” (1968) un grupo de artistas organizó una fuerte campaña de contrainformación para denunciar la situación paupérrima de los ingenios azucareros. La iniciativa tuvo lugar en la CGT de Rosario.

Obreros y obreras toman un fábrica textil 1964 Trabajadoras Bruckman

Tucumán Arde, 1968, vista parcial. Archivo Graciela Carnevale.
Revista Primera Plana, Buenos Aires, 27 de Mayo de 1969


Lo que más odian, no hay nada que hacerle, es la inteligencia. Mientras redactamos esta página, hoy, noche del 30 de mayo de 1969, la policía, las tropas, los gendarmes marchan sobre los estudiantes en Córdoba….
[Leer texto completo, Abelardo Castillo, fragmento de editorial aparecido en Mayo de 1969 en “El Escarabajo de Oro” Nº 39]

La etapa convulsiva y creadora de los 60´ fue reprimida a mediados de los 70´ a nivel global con el reordenamiento de las fuerzas conservadoras. En la Argentina comenzó a operar la fuerza parapolicial de la Triple A. El gobierno de Isabel Perón adscribió oficialmente al Año Internacional de la Mujer propiciado por la ONU: socialistas y feministas repudiaron el Encuentro y su visión conservadora y moralizante de la mujer. Margaret Thatcher fue electa jefa del Partido Conservador británico. Uno tras otro, los países latinoamericanos sufrieron golpes de estado, algunos seguidos de violentas dictaduras.

4. La actualidad

Los dos rasgos más importantes del feminismo actual son su institucionalización y su diversificación teórica. Algunos consideran que al entrar en las agendas oficiales, el movimiento perdió pujanza. Lo cierto es que las nuevas teorías feministas y los llamados Estudios de Género, aumentando la investigación y el rigor académico, están relativizando ciertas certezas del pasado. La situación de la mujer no es universal, y la inequidad sexual persiste en los márgenes sociales, enquistada en la pobreza, la discriminación inmigratoria, la violencia familiar, etc. Sigue habiendo desproporción entre las conquistas formales y las prácticas reales. La erradicación del miedo, y la transformación de hábitos y mentalidades son todavía metas por conquistar.

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